La tarea del árbitro Patricio Loustau en el superclásico resultó por demás discutible. El penal que le dio el triunfo a River no lo había cobrado, recién lo hizo cuando se lo dijo un colaborador. En algunas de las 4 expulsiones acertó pero en otras (como la de Maidana) no. Y terminó amonestando a seis jugadores, cuando deberían haber sido más. Flojo.