Fue un ícono de lucha, de supervivencia y de voluntad. Vicente Sarmiento, un excorredor de autos sanjuanino que se enteró de que padecía ELA (esclerosis lateral amiotrófica) antes de cumplir los 40 años, falleció ayer luego de pelear contra la terrible enfermedad. Su familia lo velaba ayer y hoy será el sepelio, no sólo con el recuerdo de Vicente a flor de piel, sino además con el apoyo de toda la comunidad sanjuanina que hace casi cuatro años se conmovió con la historia de este hombre y se movilizó para intentar ayudarle.

Vicente, piloto del tradicional Safari Tras las Sierras, jugaba a la pelota con sus hijos cuando tuvo la primera señal de su enfermedad. Luego vinieron los dolores, el entumecimiento muscular y las tremendas dificultades para moverse. El mismo mal que él padecía fue conocido años más tarde en todo el mundo gracias a una campaña en la que los famosos se lanzaban baldazos de agua helada encima y donaban plata para investigar sobre la enfermedad.

Esa campaña también se reprodujo en San Juan y empezaron a circular videos del gobernador Gioja, el vice Uñac y figuras destacadas del deporte y el arte sanjuanino sumándose a la movida.

SU CAMPAÑA:

Pero, antes de esa ‘ola de agua fría‘ en todo el planeta, el caso individual de Vicente ya había despertado la conciencia solidaria de los sanjuaninos.

En 2011, ya con el diagnóstico certero de padecer ELA, DIARIO DE CUYO difundió una campaña iniciada por la mujer del expiloto de Fiat 600. Consistía en pedir ayuda económica, a través de una cuenta bancaria, para que el deportista pudiera viajar a China a probar un tratamiento experimental, con el que existía la chance de al menos evitar que quedara inválido.

La gente se conmovió con el hombre, que tenía tres hijos adolescentes, y empezó a colaborar. Luego se sumó la ayuda oficial, y finalmente Vicente pudo ir a China. Su regreso, aunque no volvía con las mejores noticias, igual fue vivido como una fiesta en el Aeropuerto D. F. Sarmiento, donde familiares y amigos lo esperaban emocionados con pancartas.

Pero su salud siguió deteriorándose. Le fue cada vez más difícil moverse y la parálisis empezó a afectarle también el habla.

‘La ELA es una enfermedad que hace que todos estén pendientes del paciente. Y yo dejé de lado muchas cosas de mis hijos y hoy entiendo que les cueste mucho la escuela‘, le dijo su esposa a DIARIO DE CUYO en una nota publicada el año pasado, cuando el estado de su marido empeoraba.

El deterioro finalmente no dio tregua y la lucha de Vicente llegó a su fin. Ayer los familiares, conmocionados, lo velaban en la Cochería San Juan. Y el sepelio será hoy a las 11 en el cementerio Parque el Palmar, en 9 de Julio.

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