Un llamado anónimo alertó de un supuesto artefacto explosivo en el interior del Centro Cívico. Conocida la amenaza y como sucede en estos casos, las autoridades de seguridad de la provincia ordenaron desalojar el edificio.

 

En orden y de a poco, empezaron a desalojar cada piso y caminar hacia el exterior, ubicándose tanto empleados como ocasionales visitantes (que fueron a realizar trámites), en las veredas de enfrente del Centro Cívico.

No es la primera vez que hay una amenaza de bomba en ese edificio, e inclusive la última vez que ocurrió lograron identificar y llevar a la Justicia al ocasional bromista. 

El hecho no solo trastocó las tareas de los que estaban en el Cívico, sino que hubo cortes preventivos del tránsito para que la gente se movilice.