El seleccionado albiceleste comenzó el Mundial con el pie derecho, goleando a la selección griega por 4 a 0. El segundo partido también fue positivo con un triunfo por 2 a 1 contra Nigeria que dejaban a Argentina a un paso de la clasificación a los octavos de final. Sin embargo, el control antidopaje realizado a Maradona luego del partido detectó la presencia de efedrina, norefedrina, seudoefedrina, norseudoefedrina y metaefedrina, sustancias con efectos estimulantes.


Su suspensión afectó al plantel en su juego, y en el tercer partido cayó ante Bulgaria por 2 a 0. Sin embargó consiguió la clasificación por ser uno de los mejores terceros.


Aunque en octavos, con un plantel afectado futbolística y anímicamente por la expulsión de Maradona del torneo. El equipo albiceleste cayó por 3 a 2, lo que significó el fin de la participación argentina en esa Copa del Mundo.