�Como todos los 18 de julio, la conmemoración comenzó a las 9,53, hora de ocurrido el ataque, con el sonar de una sirena y el levantamiento de los asistentes de fotografías con el rostro de los fallecidos. Cuando los oradores nombraban a Nisman los aplausos se prolongaban y llegaron a su máxima expresión en el momento en el que Iara subió al palco a las 10.40 para encender una vela y colocar una rosa en honor a su padre, en la modalidad con la que se recuerda a las víctimas del atentado en cada conmemoración.
