Tiene 7 años y ayer participó de la marcha de Ni Una Menos, en San Juan. Según su abuela materna el objetivo del pequeño fue pedir que le cambien el apellido, pues no quiere llamarse igual que su padre, el asesino de su mamá. Esto, porque está cansado de las burlas y porque a pesar de su corta edad no soporta que ‘ese hombre‘, lo haya dejado sin su madre. Esta es la historia de uno de los 11 chicos sanjuaninos que viven sin la presencia de su mamá a causa de la violencia de género más extrema: el femicidio. En la provincia se registran hasta la actualidad, desde el 2012 que es cuando la ley tipifica este delito, 5 casos. De estas mujeres, 4 tenían hijos.

Algunos chicos fueron testigos del momento más duro de su vida. Mientras que otros todavía no saben cómo fue que su mamá murió. Pero todos tienen en común la falta de ese amor materno que es reemplazado diariamente por el abrazo de una abuela, una tía, una mamá sustituta o la celadora de algún hogar del Estado. Cristina Olivares fue el primer caso sanjuanino que fue calificado con esta carátula. Tenía 26 años y 2 hijos. Fue apuñalada 140 veces en julio de 2012. Por este caso, Miguel Ángel Palma (el exmarido), su novia Rosa Videla y la cuñada de esta joven Noelia Corvalán fueron condenados a cadena perpetua. En medio de este doloroso contexto, los papás de Cristina, Sandra y Federico, recibieron la tenencia de los 2 chicos, que actualmente tienen 7 y 5 años. ‘El más grande estuvo en tratamiento psicológico, pero ya fue dado de alta. El más chico no sabe cómo murió su mamá. Hoy (por ayer), mientras preparábamos los carteles que tienen la foto de Cristina para llevar a la marcha, el más chico besaba el rostro de mi hija‘, dijo Sandra Salas y contó que a pesar de que los niños hacen una vida lo más normal posible, no hablan de su papá y no visitan a la familia paterna, algo que se repite en casi todos los casos.

Otro de los femicidios resonantes fue el de Estela Bustos, mamá de 4 chicos, en mayo de 2013. En esta dura historia uno de los más afectados fue su hijo mayor, que fue obligado por su papá a limpiar la escena del crimen y a decir que su mamá había muerto en manos de ladrones. Estos niños viven separados y sólo se ven cada uno o dos meses. Hoy el chico más grande tiene 13 años y está con su tío Roberto; el que sigue está viviendo con Nancy, otra hermana de Estela, mientras que el nene de 8 años está con una familia sustituta y la nena de 9 años, en una residencia del Estado.

Los otros casos son los de Carolina Tejada y Graciela Mallea, que ocurrieron en 2014 y 2016, respectivamente. Tejada tenía cuatro hijos y dos de ellos presenciaron su asesinato. La mujer murió a los días de ser golpeada ferozmente. Mientras que Mallea, que era penitenciaria, fue hallada a dos días de su muerte, después de que su marido se presentara en la seccional de Valle Fértil con su bebé de 1 año y 8 meses, diciendo que había matado a su mujer. Estos 5 chicos hoy viven con las familias maternas, quienes tratan de llevar una vida normal.

Además de estas 4 mamás, una joven de 16 años también fue víctima de femicidios, en mano de su novio. Rocío Villalón fue hallada sin vida en septiembre de 2013, en Pocito. Tanto en el caso de Tejada como en el de Villalón, sus parejas fueron sentenciadas, mientras que el asesino de Mallea aún no es sometido a juicio.