Realmente los empleados del Banco San Juan son los motores en buena parte de las iniciativas de la Fundación. Es que ellos no sólo hacen aportes sino que además le “ponen el cuerpo” y se apropian de las ideas. Ejemplo sobran: desde las tutorías que ejercen los voluntarios (se hacen cargo del seguimiento y elaboran un informe de la situación de cada chico que reciben una beca de la entidad) hasta el proyecto de “Corazones contentos” (que puntualmente se refiere a un festejo en el mes del Día del Niño) o “El árbol de los sueños” que es la acción solidaria que encaran para la época de Navidad o Reyes.

Además los voluntarios participan activamente en los proyectos “Comencemos por los otros” en donde se elige por concurso a una escuela o institución o grupo cultural para ayudar (esta vez se ha hecho con una orquesta de niños que funciona en Jáchal) y como si fuera poco son los principales difusores de las acciones solidarias que nacen y se desarrollan en el seno del banco.

Esto se repite en cada ciudad donde hay una sucursal del Banco, ya que también hay una oficina de la Fundación. De hecho, en la casa de San Juan hay casi 50 voluntarios, mientras que en la de Mendoza son una docena los empleados que colaboran fuera de sus horarios de trabajo. Los números son similares en las otras sucursales del país.