Hasan había pasado años tratando a soldados gravemente heridos y traumatizados en el centro médico del Ejército Walter Reed, en Washington. Muchos de sus pacientes perdieron alguno de sus miembros en combates en Irak y Afganistán.

Había sido trasladado a Fort Hood en abril y estaba destinado a Afganistán, en donde el Ejército estadounidense está comprometido con una guerra cada vez más sangrienta en contra de talibanes y combatientes de Al Qaeda.