Juan Bautista Moyano tiene 89 años y sus manos curtidas son pruebas de tantos años de trato con la tierra. Es socio de la cooperativa “Finca Cooperativa Valles Iglesianos” que ya implementó el sistema de riego por goteo en cultivos agrícolas, en Iglesia. El hombre busca ahora colocar el sistema en la chacra que tiene en Bella Vista. “Antes, el riego se tenía que controlar para que vaya por los cursos de las plantaciones. Ahora, basta que una llavecita se abra para que se riegue todo el campo al mismo tiempo, sin que se derroche el agua”, explicó Moyano. Esto fue posible por el programa de desarrollo sustentable cofinanciado por Barrick y Silver Wheaton. Comenzó a implementarse en noviembre último en seis cooperativas y dos escuelas de Iglesia y Jáchal (Ver aparte).

“Antes, las manos de uno eran las herramientas para arar; llevar el agua; cosechar. En cambio ahora el trabajo en la finca de la cooperativa ha mejorado con el sistema nuevo”, dijo Moyano. La experiencia con el primer cultivo regado por goteo fue positiva porque no sólo se alcanzó el objetivo (obtener semillas), sino también se aprovechó los productos frescos para comercialización.

El riego por goteo se realiza a través de la instalación de mangueras que tienen goteros cada 30 centímetros. Y esto es lo que ya empezaron a usar en algunas fincas de esos departamentos. “Tengo tiempo de trabajar mi chacra y en la finca de la cooperativa y estar un rato con mis nietos. La vida está para vivirla así que hay que seguir trabajando. A la juventud de aquí no le entusiasma trabajar la tierra. Pero ahora los jóvenes deben saber que la tierra es el porvenir de ellos y con la ayuda de la tecnología les puede interesar porque van a tener muchos beneficios”, dijo.

A pesar de la diferencia generacional, a Miguel Araya, de 21 años, le pasa algo parecido. El muchacho, oriundo del distrito Zonda, de Iglesia, apuesta a ser un productor en tierras iglesianas. Es socio de Moyano y su visión es mejorar su calidad de vida. ‘Hace 9 años que trabajo en el campo. Es muy duro todo. El año pasado me sumé a la cooperativa y al ser parte de este grupo se abren puertas”, dijo Araya, quien ayuda a su mamá y 3 hermanos menores, trabajando la tierra con plantaciones de lechuga, zapallo arvejas y porotos en la chacra de su casa.

“El uso técnico en el campo es algo que desconocía. Hace poco vi el proceso de los primeros cultivos y tiene muchos beneficios. Los cultivos se riegan de manera segura en menos tiempo. Eso a mi me beneficia porque voy a poder estudiar diseño industrial”, aseguró el muchacho.

Mientras que Remberto Fonseca, que forma parte de la cooperativa APRI, contó que “ya tiene el sistema de riego y que benefició la producción de duraznos”.