San Martín se merecía despedir el torneo con un partido como el de ayer, que tuvo el premio extra que fue ante Godoy Cruz en el clásico cuyano. El que los hinchas quieren ganar siempre y el que los jugadores se propusieron hacerlo. Tenían muchos motivos, primero para demostrar que la campaña fue muy buena pese a los altibajos de las últimas fechas, que el triunfo los llevaba a superar la meta de superar los 1,300 puntos de promedio para empezar tranquilo el campeonato que vendrá y porque ganarle al rival de toda la vida y luego de 4 años y 24 días era necesario para todo el mundo verdinegro.
Victoria que fue de todos los jugadores. Ayer no fue de Toledo, Dening o Ardente como en anteriores presentaciones. Ayer sobresalieron todos y la unión y solidaridad de grupo fueron la bandera de la propuesta para quedarse con el último juego del semestre.
Ardente fue otra vez Ardente en el arco, ese que saca pelotas imposibles y da seguridad. En el fondo Aguilar, por derecha, y Casierra, por izquierda, no fueron superados, incluso mostraron que no sólo marcan y ganan, ya que pasando al ataque fueron clave. Mientras que la dupla de centrales Escudero-Franco, que ayer tuvieron su primer juego juntos, no dieron lugar al ataque mendocino y fueron baluartes del triunfo.
En el medio el doble 5 de Fissore y Gelabert terminó siendo la mejor dupla que Lavallén construyó en los 16 partidos del torneo. Porque mientras el primero mordió, recuperó, marcó y puso la pierna fuerte cuando el juego lo requería, el "Pampa" marcó los tiempos y abasteció a los que saben crear y van para adelante.
Y por las bandas Villarruel y González le sacaron provecho jugando a espaldas de los volantes de Godoy Cruz para enfrentar con actitud a la defensa rival.
Mientras que arriba Toledo aguantó, fue descarga y corrió en todo el frente de ataque. Similar a Dening, que terminó con un calambre simplemente por olvidarse del gol y pensar en el equipo.
