Repartiendo el tiempo entre su trabajo de contador público y la docencia en el nivel secundario, Carlos Zucal es un nombre muy ligado a la Acción Católica Argentina (ACA) en la provincia, institución que conmemora hoy mismo sus 80 años de vida en San Juan. Y es porque, cuando era muy chico todavía, se integró como aspirante, la primera categoría dentro de la organización, y desde entonces ha ocupado distintos cargos en la ACA, tanto a nivel provincial como nacional. "Nunca se deja de ser aspirante porque las reglas del aspirante que se aprenden cuando niño, sirven para aplicarlas durante toda la vida", dice, como sosteniendo una de ellas que afirma que el aspirante es primero en todo, por el honor de Cristo Rey.

Carlos llegó a la ACA casi por casualidad. "Yo me preparaba para tomar la Primera Comunión en la Iglesia Catedral, con el padre Vicente Paradiso. Por entonces, la preparación era de un año y no de dos, como ahora, y las catequistas me invitaron a formar parte de la Acción Católica. Yo tenía 7 años y como para cualquier chico de esa edad, era parte de un juego. Y como en los encuentros había actividades recreativas, además de la tarea apostólica, me gustó y me quedé. Para siempre", cuenta.

Entre las cosas que más recuerda de esa época, figuran las visitas a los domicilios, con motivo de la festividad de San Juan Bautista. "La tarea de la ACA es fundamentalmente apostólica. Esas visitas tenían ese espíritu y aún hoy lo siguen teniendo", recuerda. Para 1981, durante una Asamblea de la ACA a la que San Juan llevó niños por primera vez, Carlos ya era subdelegado: con 13 años, su tarea era colaborar en las actividades de los más chicos. Por eso y con la experiencia acumulada a lo largo de todos sus años en la institución, asegura que "la ACA es una institución que te forma en lo social: es escuela de vida y al mismo tiempo, escuela de santidad".

A nivel mundial, Carlos tuvo una activa participación en el Consejo Nacional de la ACA en las reuniones de África y Senegal. Su familia, formada por su mujer y sus dos hijas, también está integrada a la organización. "Si bien no nos conocimos en la ACA con mi esposa -narra- ella colabora mucho con las actividades que se realizan. Es una persona muy dispuesta". Y agrega, sobre el mito de que la mayoría de los adolescentes se unen a estas organizaciones para conocer a otros chicos y chicas y "noviar": "Hay mucho de folclore en esa idea. No se puede mantener una institución así si la gente no se conoce, porque esa es una de sus razones de ser. Pero también es cierto que muchos matrimonios actuales nacieron, se formaron y maduraron en el seno de la institución".

Para Carlos, que este año está celebrando 36 años de pertenecer a la ACA, lo más importante ha sido la supervivencia y la presencia que alcanzó la institución. "Es cierto que los católicos a veces nos estamos quedando un poco atrás con respecto a otras religiones: por eso, estoy convencido que tareas como la de la ACA son fundamentales a la hora de tener presencia y sumar más gente trabajando", concluye.