Todos los sábados sin falta, 50 chicos con capacidades especiales realizan actividades deportivas y recreativas en las instalaciones del Escuadrón 25 de Gendarmería Nacional, en Jáchal. En todo el país es el único grupo de pibes especiales que forman parte de la categoría infantil de Gendarmería. Sus encuentros tienen como fin la integración de estos chicos con otros que no tienen sus discapacidades.
Algunos de estos chicos especiales desde el año 2000 realizaban actividades recreativas en una institución llamada Comandante Principal Raúl Aguirre, nombre de un gendarme jachallero muerto en una misión de paz en Africa. Esta entidad sin fines de lucro fue creada por la viuda del uniformado. Ella habló con Carlos Guidolín, jefe de la división de Gendarmería de Jáchal, y acordaron incorporarlos a las tareas formales y que el grupo conservara el nombre del extinto gendarme.
Al principio de la creación de la tropa especial, el 20 de junio del año pasado, sólo contaban con 8 chicos. Actualmente ya acuden 50 y se formó una comisión de padres para solventar algunos gastos de los chicos. Además completan la categoría 115 niños sin discapacidades. Todos participan en las mismas tareas impulsando la integración.
La categoría infantiles reúne a nenes de 8 a 12 años pero el batallón especial admite a chicos un poco más grandes que quieran participar.
Cada sábado por la mañana, los 50 pibes son buscados por cada casa en camionetas de Gendarmería para llevarlos a las instalaciones del escuadrón. "A ellos les encantan las actividades que realizan en el cuartel. Los buscamos a las 8:30 y algunos ya están levantados y listos desde las 7 esperándonos", contó Guidolín.
La actividad comienza con un desayuno. "A veces les damos mate cocido, otras café con leche y va acompañado con tortitas, semitas o sánguches", dijo el jefe del escuadrón. Luego se iza la bandera, se canta el Himno Nacional y luego a divertirse. Juegan con pelotas, se les enseña a preparar alimentos como dulces, también realizan juegos con cuerdas o ríen con las acrobacias de 2 perras labradoras especialistas en búsqueda de drogas o se concentran con juegos de mesa. También aprenden en talleres de primeros auxilios o realizan equinoterapia con 2 caballos del cuartel. Y con las instrucciones de carpintería, jardinería o electricidad del automotor aprenden oficios. Para finalizar la jornada, los espera un almuerzo para recuperar fuerzas.
Gracias al aporte de muchas empresas, y en especial las que prestan servicios a las mineras en el departamento, los chicos tienen muchos elementos para practicar. Les donaron pelotas de fútbol, básquet y vóley. También gorras y a través de lo conseguido por la comisión de padres, con rifas y ventas de empanadas, por ejemplo, pudieron realizar camperas para los chicos sólo comprando la tela porque una compañía las confeccionó sin cobrarles. Otra les dona harina y levadura para que los cocineros del cuartel les preparen las semitas y las tortitas a los chicos. Además algunas farmacias les consiguen medicamentos por cualquier problema de salud que pueda afectar al batallón especial.
Alrededor del 80% del los niños del grupo con capacidades diferentes es de bajos recursos y proviene de diferentes lugares del departamento. Desde el cuartel comentaron que muchos de los pibes estaban aislados en sus casas y casi no tenían contacto con otras personas y que estas reuniones los abrieron a los demás. Y sobre todo consiguieron amigos.
Según Guidolín, el objetivo de la existencia del grupo, la integración, se está cumpliendo. Los chicos sin discapacidades ayudan y cuidan a los del grupo para que no les ocurra ningún accidente. Además, dijo el jefe, todos se unen en los juegos y en las comidas sin hacer ningún tipo de diferencia.

