Podría estar haciendo prótesis y ortodoncias en la ciudad, cómodo y en un consultorio confortable. Pero prefiere viajar durante horas para llegar a los parajes más inhóspitos de San Juan para atender a los chicos que están en las escuelas albergue o a la gente que vive en los puestos, en medio del campo. Juan Luis Cuevas, un odontólogo de 40 años, se autodefine como un apasionado del campo y alegre por naturaleza, una alegría que transmite a cada lugar que va. Lejos de se representar la figura distante del odontólogo (profesión de la que hoy se conmemora su día) al que todos temen, el hombre encontró en el juego y en los chistes el modo de romper el hielo y poder enseñar a la gente cómo tienen que cuidar sus dientes, más allá de cualquier obstáculo geográfico.

En la zona rural de 25 de Mayo, a Juan Luis lo conocen como el Doctor Muelitas. El apodo surgió no sólo porque ya es como parte de la familia, sino por su modo humorístico de tomar las cosas. "No hay nada mejor que llegar a la gente jugando, divirtiéndose y generando un lazo casi familiar. Si no hiciera esto, me verían aparecer y odiarían este guardapolvo blanco", cuenta el odontólogo.

Las tácticas y estrategias para ganarse la confianza de los campesinos pasan por el buen humor, por compartir un mate y hasta un plato de comida. El odontólogo afirma que la mejor manera de crear una relación con sus pacientes es adentrándose en sus familias. "No es fácil llegar a los puestos y que la gente se deje atender, sobre todo porque a veces ni hablan", asegura.

Desde que era un estudiante en plena urbe cordobesa, ya se imaginó andando a caballo y recorriendo lugares bien alejados, para mejorar la calidad de vida de la gente del campo. Juan Luis nació en Pocito y hoy se da el lujo de unir sus dos pasiones: el campo y la odontología. "No me imagino haciendo otra cosa ni atendiendo en otro lugar. Soy feliz en el campo, aunque esto implique tener que trabajar más de la cuenta", dice.

Pero no todo se trata de salud bucal, ni de revisiones de dientes. También lleva a cabo tareas solidarias. Es por eso que hace unos días reunió a todos los chicos que estudian en la escuela de La Tranca y los trajo a la ciudad. Algunos habían venido al centro sólo por cuestiones de salud. Es por eso que el paseo fue bastante especial. Al viaje lo hizo con la colaboración de Salud Pública de la provincia y la Municipalidad de 25 de Mayo. Sus pequeños pacientes desembarcaron en el Centro Cívico, con una variedad de afiches y maquetas mediante los que mostraron y enseñaron a la gente cómo cuidarse los dientes.

"Los chicos aprenden rápido a cuidarse y son los que llevan esto a la casa. Para mí, lo primero es la prevención", agrega Juan Luis, que recurre a la teatralización, a la confección de historietas y a las rondas de cuentos a la hora de levantar barreras para que la gente de zonas alejadas aprenda a cuidar su salud bucal.