�Nuestro espumante no tiene un nombre definido todavía y precioso tiempo se ha perdido para darle identidad nacional. Este vino ha crecido en el mercado interno y en las exportaciones sobre todo en Latinoamérica. En este punto el Gobierno nacional ha apuntalado esta industria favoreciéndola con el no pago de impuestos por cientos de millones de dólares con el objetivo que se destine a la inversión y tecnología para producir el espumoso argentino. Estos vinos tienen grandes posibilidades por su estilo joven y frutado. El grueso de los espumosos argentinos tiene origen en Tupungato, en el Alto Valle de Uco, Mendoza. Pero hay buenos exponentes en San Juan, Río Negro, Neuquén, La Rioja y Salta. Falta un empujón para el desarrollo de un plan estratégico del espumante.
