San Juan.- Las redes sociales están impregnadas de mensajes de personas de todo el país conmovidas por la muerte del oso polar Arturo, cuya vida en el Zoo de Mendoza generó polémica desde el inicio. El hecho recuerda al caso de la leona del Parque Faunístico, que provocó grandes muestras de tristeza tras morir en 2012, cuando se escapó e intentaron rescatarla.
Aquel 29 de agosto de 2012, Simba salió de su jaula, saltó al canal, a unos metros del partidor San Emiliano, y lo cruzó a nado. Después se detuvo detrás del alambrado que comunica el cauce con El Pinar y allí aguardó hasta que los 3 dardos tranquilizantes hicieron efecto. Luego, la subieron a una camioneta y la llevaron nuevamente a su jaula. Pero la situación no terminó allí. Las autoridades del Parque informaron que, ya tras las rejas, el animal murió.
Los encargados de cuidarla contaron que sufrió hipotermia por pasar varias horas en el agua, lo que provocó dificultades para respirar. Esa situación unida al estrés que sufrió le provocaron un paro cardíaco y murió.
Simba, de 15 años, estaba sola en la jaula. Aparentemente, alguien se olvidó de cerrar la puerta y desencadenó la tragedia.
Miembros de la Comisaría 30ma, la Policía Montada y la Ecológica, de Bomberos, del municipio, de veterinarios del parque y un biólogo de la UNSJ trabajaron en conjunto para sacar al animal del canal. Los veterinarios le colocaron 2 dardos tranquilizantes primero, pero Simba no lograba tranquilizarse. Por eso, le pusieron la tercera dosis.
Al desvanecerse, 10 personas hicieron fuerza para cargar sus 240 kg de peso a una camioneta en la que la trasladaron hasta la jaula. Allí, unos 15 minutos después dio sus últimos respiros.
