Nicolás Pueta es un jugador de rugby de San Andrés, en Buenos Aires, que nació con una malformación congénita en el fémur, lo que provocó que su pierna izquierda le llegue hasta la rodilla derecha. Empezó a jugar a los 10 años y nunca más dejó. Hoy tiene 26 y es tercera línea de San Andrés, juega a los saltos y su caso recorrió el mundo en 2007. Pueta fue uno de los voluntarios en el Mundial 2007 de rugby y en la gala de premiación recibió el premio al Espíritu de Rugby de la IRB. Se lo entregó Felipe Contepomi, ante un auditorio emocionado y de pie, que acababa de ver imágenes suyas jugando al rugby.