San Juan, 1 de abril.- Carlos llega con una bolsa en las manos. La abre y muestra su contenido. El casco que utilizó durante la Guerra de Malvinas. Impresiona. No sólo por tratarse de un elemento cargado de historia, sino porque en él pueden verde el rastro de dos impactos de bala.

"En total tengo que haber recibido cinco balazos. La herida más grande fue un esguince en uno de los tobillos", comenta al pasar.
Lo cierto es que el casco que llevaba puesto en ese momento le salvó la vida y aún lo conserva.