�El aire directo sobre el cuerpo afecta los músculos causando inflamación y aparición de tortícolis y lumbalgias, manifiesta la doctora Graciela Migliavacca.
La doctora Laura Szarfirstein, miembro de la Academia Americana de Dermatología, explica que “el cambio de temperatura corporal afecta los niveles de hidratación y deshidratación de la piel, ya que los tejidos sufren una suerte de ’craquelé’ o agrietamiento de la piel, que trae como consecuencia eccemas y dermatitis”.
