�El mismo juez de la Sala I de la Cámara Penal, Raúl José Iglesias, ya había condenado en octubre del año pasado a otro tío de 20 años, a purgar 10 años de cárcel por violar a dos de sus sobrinitos. Los niños tenían 5 y 3 años cuando fueron ultrajados en medio de sospechosos juegos en su casa de Pocito, donde habían ido a parar con su mamá tras la separación de la pareja. El 5 de enero de 2014, la abuela paterna de los chicos llegó con la excusa de visitarlos, pero cuando los niños estuvieron en sus manos se fue directo a denunciar en la Central de Policía porque ya sabía todo.
Las entrevistas en Cámara Gesell fueron claves para confirmar la existencia de los delitos y para que también se resolviera, judicialmente, que lo mejor para esos chicos era que estuvieran con su abuela.
