La luz y calor afectan la composición de las esencias de los perfumes y provocan que con el paso del tiempo pierdan su aroma. Lo mejor es guardarlos en lugares frescos al que no llegue la luz directa del sol ni la artificial. El placard, los cajones o cualquier lugar oscuro y fresco será el lugar mas conveniente para resguardarlos de esos agentes nocivos. Por esta misma razón al comprar una fragancia es recomendable no elegir las que están más expuestas en las vitrinas con luz, sino las que están detrás, casi ocultas.
