�Los más conmovidos con la muerte de Bulat fueron distintos periodistas que habían trabajado con él, quienes remarcaron su condición de buen compañero y su facilidad para expresar fácilmente cuestiones complejas de la economía. Pero también hubo agravios que llegaron de militantes K que siguen enojados por su críticas a la política económica del actual Gobierno.