REC> “El Dios del fútbol llega a Calcuta. ¡Bienvenido!” es el mensaje de un cartel municipal que expone, sin preámbulos, la trascendencia que tomó en la India el arribo del crack argentino Lionel Messi. Ubicada a 200 metros de la salida del Aeropuerto Internacional Netaji Subhash, la imagen del rosarino, vestido con la camiseta celeste y blanca, anticipa el clima de una ciudad alterada inusualmente por el fútbol. Los indios, seres de inquebrantable fe, experimentan con orgullo la visita del “todopoderoso” y le rinden culto en cada una de sus esporádicas apariciones. A la multitudinaria peregrinación nocturna para recibir su descenso del cielo, en vuelo procedente de Barcelona, se sumaron ayer nuevos desbordes en la concentración argentina. El primero, que originó un altercado entre la Policía y la prensa local, se produjo cuando el jugador del Barcelona se detuvo en el lobby del Hotel Hyatt Regency para partir en grupo rumbo al entrenamiento. Curiosos, fanáticos, empleados del hotel, periodistas locales y hasta agentes de seguridad privada se lanzaron con entusiasmo sobre la diminuta figura del argentino. Con la ayuda de sus compañeros de plantel, quienes también ofician de guardaespaldas en situaciones apremiantes, Messi se deshizo de la nube de cámaras que lo querían retratar de cerca y también de las camisetas que buscaban un hincha para su trazo divino. Pero una maniobra desafortunada lo dejó cara a cara con un cronista indio que lo inquirió esperanzado en la misión imposible de robarle una palabra.
