La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, decretó luto oficial de tres días y manifestó su “repudio” a la

matanza perpetrada ayer por un hombre en una escuela pública de Río de Janeiro.

“No era de las características del país que ocurriera ese tipo de crimen, por eso considero que todos nosotros estamos unidos en el repudio a aquel acto de violencia, en el repudio a ese tipo de violencia, sobre todo con niños indefensos”, dijo Rousseff en un acto en Brasilia.

La presidenta, con la voz embargada y al borde del llanto, pidió a los presentes un minuto de silencio como homenaje a “los niños inocentes que perdieron la vida”.

Según Rousseff, el minuto de silencio es “un homenaje a esos brasileñitos a los que se les quitó la vida tan temprano”.