La pubertad y la adolescencia son etapas complicadas, porque los padres empiezan a "confrontarse’ con la otra cara de la educación que dieron en la infancia. Y según como haya sido dada y recibida podemos encontrar chicos más rebeles o más sumisos. En el primer caso es posible que un menor haga todo aquello que sabe que provocará rechazo en sus padres. Si una modificación corporal generará conflicto, entonces será una buena arma.
En todos los casos la clave es buscar el diálogo, para intentar al menos postergar la decisión un tiempo, o para que ese adolescente esté realmente seguro que es algo que desea hacer por convicción, sabiendo que debe hacerse responsable de los cuidados que el caso necesitará.
También puede intentar negociarse el lugar donde se hará, el tamaño y en el caso de un tatuaje el diseño, considerando que los tatuajes son para toda la vida.
Por Europa Coaching
