Aunque evitan hablar de fechas, ya es prácticamente un hecho que en poco tiempo más habrá tres nuevas parroquias en la provincia. Se trata de capillas actuales, que serán recategorizadas a parroquias, cuando finalice el período de análisis y estudio que desde el Arzobispado se encaró con ese fin. Cuando se concrete, será la primera vez que el obispo actual, monseñor Alfonso Delgado, tome esta decisión que se materializará a través de un decreto de su puño y letra, dado que la última parroquia creada en la provincia fue la de Nuestra Señora del Valle en Rawson, por el fallecido monseñor Italo Severino Di Stéfano, hace 18 años.

"No es un proceso que tenga que darse obligatoriamente, porque no todas las capillas se convierten en parroquias", aclaró el vicario general del Arzobispado, presbítero Román Becerra. "Al no ser un proceso, no hay un tiempo estipulado para ello. Más bien lo que se está haciendo es analizar si es conveniente o no que determinadas capillas sean erigidas como parroquias", puntualizó.

El análisis tiene en cuenta varios aspectos, que tienen que ver con valoraciones acerca de la vida apostólica de cada capilla. "Se mira a la comunidad, si está formada, si hay un clima que pueda llevar a que tenga vida propia, en su organización como institución y en la expansión en cuanto a su tarea evangelizadora", explicó. Otros aspectos que tienen en cuenta son la distancia y la estructura edilicia de la capilla bajo análisis. "Si hay una distancia considerable de la parroquia de la que depende y esa concentra a un sector poblacional importante, eso influye. En cuanto a la estructura edilicia, hay que tener en cuenta que como mínimo, una parroquia debe tener, además del templo, una casa parroquial y un salón de usos múltiples. Y si no los tiene, deben existir al menos las condiciones para que se construyan", dijo el padre Becerra.

El procedimiento, según explicó, comienza a propuesta del párroco. Es él quien lo plantea al obispo, dando lugar a una serie de consultas y diálogo con la comunidad, para analizar las posibilidades que existen. "La principal diferencia es que una capilla no tiene sacerdote propio, y la parroquia sí lo tiene. Es el primer signo externo que las distingue", dijo.

En cuanto a la ceremonia por la cual una capilla se erige como parroquia, el padre Becerra explicó que "se centra en la Eucaristía: consiste en la lectura del decreto que declara la sede parroquial, determinando sus límites, y se nombra al párroco, quien renueva ante la comunidad sus votos, hace su manifestación de fe y se compromete como tal con la comunidad. El ritual incluye también la entrega de la Palabra de Dios, los óleos y la llave del Santísimo Sacramento".

Aunque el padre Becerra no precisó cuáles son las capillas que podrían llegar a convertirse en parroquia, extraoficialmente se supo que una de las que se está analizando es Nuestra Señora del Valle, en Santa Lucía. "Los nombres de las capillas se darán a conocer más adelante -concluyó el sacerdote- para no generar expectativas en la gente hasta que no avance un poco más el estudio que se está haciendo".