Sus enfermedades los convirtieron en pacientes crónicos y no conocen otro mundo que no sean sus habitaciones de hospital. Samira, Uriel, Isaías y Aisha llevan entre 13 y 24 meses internados y a pesar de todo no bajan los brazos. Los cuatro niños están en Pediatría del Hospital Rawson y tratan de tener una vida normal dentro de sus salas, en las que aprenden a hablar, caminar o jugar, incluso con cables y aparatos conectados a sus cuerpos.
Sus madres, en tanto, pasan todo el tiempo junto a sus hijos y sueñan con volver a casa con ellos recuperados o, al menos, conseguir una internación domiciliario, para lo cual necesitan ayudan pues debe acondicionar en forma especial las piezas de sus chicos.

Samira: 13 meses internada

Samira nació prematura, hace 13 meses, y desde entonces que está internada. Sufre cardiopatía congénita y fibrosis hepática, además de un cuadro de desnutrición. En tanto que para que pudiera respirar bien, le realizaron una traqueotomía. "Los médicos me autorizaron a seguir el tratamiento en casa, pero necesito ayuda para que me acondicionen una pieza que me va a prestar mi suegra, porque no tenemos casa’, contó Belén Avellá, mamá de Samira. La nena no conoce otro mundo más allá de su habitación y sus dos hermanos la vieron una sola vez desde que nació.

Uriel: 14 meses internado

Cuando nació, a Uriel Molina le dio un ACV y de la sala de parto pasó a Terapia y de ahí a una habitación de Pediatría. Ya tiene un año y dos meses y no conoce lo que es estar un día bajo el Sol. "Está conectado a un respirador y aún le siguen haciendo estudios porque no saben por qué sufrió el ACV. No descartan trasladarlo al Garrahan’, contó su madre, Yanina.

Ella y su familia viven en Media Agua, por eso comenzó a gestionar asistencia para poder alquilar un lugar cerca del hospital.

Isaías: 18 meses internado

A Isaías le detectaron una miocardia dilatada a poco de nacer, luego de una descompensación que obligó a internarlo de urgencia en Terapia Intensiva. De eso ya pasaron 18 meses y sigue en el Hospital Rawson. Para que su calidad de vida mejore, Isaías necesita un trasplante de corazón, pero aún no cumple con algunos requisitos, pues está bajo de peso y un ACV que sufrió en diciembre pasado le dejó secuelas neurológica. Su mamá es Soledad Ramos y ha llegado a estar 72 horas de corrido sin salir de la habitación, ya sea porque su hijo lo necesitaba o porque en ese momento no podía ser reemplazada por su mamá, Marisa.

Aysha: 24 meses internada

Aysha Molina es una criatura que ya lleva 24 meses internada, cuando a poco de nacer le detectaron una enfermedad que hace que sus músculos no tengan fuerza para funcionar y le impidan respirar por sí sola. Su caso se hizo conocido en los medios de comunicación a mediados del año pasado (foto), cuando lo dieron a publicidad sus padres.

Aysha estuvo conectada a un respirador, a través de una traqueotomía, y además le pusieron un botón gástrico para que pueda alimentarse y no siga bajando de peso.