En la madrugada de ayer, la Policía de San Juan y Gendarmería desalojaron por lo menos a 50 familias que desde hace casi un mes ocupaban ilegalmente un terreno en Marquesado, Rivadavia. El mismo pertenece al Ejército y está ubicado al lado de La Marquesita, el camping de suboficiales del RIM 22 donde funcionó un centro de detención clandestina durante la última dictadura. El operativo, ordenado por la Justicia Federal, se llevó a cabo pacíficamente.
Todos estaban durmiendo y se despertaron asustados por ’el trajín’ que se escuchaba afuera. Los primeros en levantarse fueron los encargados de comunicarle al resto lo que estaba pasando. ’Empecé a gritar que venía la Policía, y todos se levantaron asustados. Creíamos que nos iban a agarrar a palos, pero no fue así. Igual nos obligaron a irnos en medio de la noche. Tuvimos que salir con los niños a cuestas medio dormidos. No tienen corazón’, dijo Omar Arias, uno de los hombres que usurparon al terreno.
Según el hombre, fueron unas 200 familias las que usurparon este terreno. Pero el jefe de la Policía, Abel Hernández, dijo que eran unas 50. Ambos coincidieron en que todas son de Marquesado y que llevaron a cabo la usurpación hace un mes aproximadamente.
María Olivares, madre de 5 chicos de entre 3 y 17 años, dijo que antes alquilaba una precaria vivienda en esa localidad, pero que el dueño la desalojó por el retraso en el pago del alquiler. Y que por ese motivo decidió usurpar el terreno. ’Ahora no sé qué vamos a hacer porque no tenemos la casa de un familiar donde trasladarnos. Nos quedaremos aquí en la calle con los muebles hasta que alguien del Gobierno nos dé una solución’, dijo la mujer.
Romina Luna, otra de las usurpadoras y madre de 3 chicos de entre 10 meses y 3 años de edad, dijo que el desalojo se llevó a cabo sin previo aviso. Y que durante todo el tiempo que estuvieron viviendo en un rancho de caña y nailon en ese terreno, nadie los fue ’a molestar ni a corrernos’. ’Esperábamos que a las 72 horas de ocupar el lugar nos viniera a sacar la Policía. Pero pasaron los días y no vino nadie. Creímos que nos podíamos quedar. Si hay gente que hasta compró palos y adobes para empezar a construir una pieza’, dijo la mujer.
Más de 100 efectivos de la Policía y Gendarmería llevaron a cabo el desalojo, con la orden de hacer que todas las familias salieran del terreno y se llevaran sus pertenencias. Les dieron plazo hasta la 14 para hacerlo voluntariamente, de lo contrario, serían desalojados a la fuerza.
A las 10.30, la mayoría de las familias ya había abandonado el terreno, pero se quedaron en la calle con sus muebles a la espera de alguna solución. ’No pedimos que nos den la llave de una casa, sino un terreno que podamos pagar de a poco. Cada uno se las arreglará para levantar una pieza’, dijo otra de las usurpadoras desalojadas.
Para evitar una nueva usurpación, el terreno quedó custodiado por la Policía y el Ejército.

