Desde muy chico Santiago Rodríguez (52) trabajó duro con su padre y toda su familia haciendo ladrillos en la provincia, con jornadas que comenzaban muy temprano y que finalizaban cuando el sol bajaba. De adolescente complementó el trabajo con el estudio. Si bien hoy es el dueño de su propia fábrica, no se le caen los anillos para manejar la máquina y acumular la tierra que es destinada para ladrillos o cortar ladrillones si es necesario. “Esto es una tarea que hacen muchos de nuestros paisanos y la hacemos con gusto, porque toda la vida nos dio de comer. A veces nos va mejor y otras no tanto, pero acá estamos siempre trabajando´´, señaló. El deporte en su vida siempre fue una cuenta pendiente, porque ante todo estaba el trabajo, por eso Santiago se encargó de que sus hijos practiquen algún deporte.
