Los últimos años pasaron rápido para el misionero Sergio Romero. Dio sus primeros pasos en la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia, y a los 15 años ya estaba en Racing de Avellaneda, donde pisó la Primera división a los 17, cuando el técnico era Ubaldo Matildo Fillol y lo llevó para entrenar con los grandes. Con el segundo ciclo de Reinaldo Merlo en la Academia, Romero fue titular en tres partidos. Jugó uno más cuando asumió Miguel Micó como interino, y a partir de allí empezó su despegue definitivo. Su gran actuación en la Sub 20, fue suficiente como para que el entrenador holandés Louis Van Gaal fijara la mira en el joven arquero, para llevarlo al AZ Alkmaar. Con la Selección juvenil en 2007, Romero fue elegido como el mejor arquero del Sudamericano que se disputó en Paraguay. Allí, la Sub 20 clasificó al Mundial de Canadá 2007 (donde obtuvo el título) y a los Juegos Olímpicos Beijing 2008. Le llegó la chance con Maradona y no defraudó.