�Lejos quedaron los grupos estudiantiles que organizaban fiestas, vendían empanadas y hasta rosquitos en el Parque para poder solventares el viaje de estudio. Ahora, en general, son los papás los que ponen el dinero para que los chicos viajen. Son casos aislados los estudiantes que se agrupan para recaudar fondos. Pero en la mayoría de los casos, los padres terminan haciéndose cargo de los gastos.
Este dato surgió luego de un relevamiento que hizo DIARIO DE CUYO por una decena de establecimientos educativos, entre alumnos del último año de secundaria. Dato que fue corroborado, además, por las agencias de viajes estudiantiles.
“Los tiempos cambiaron. Desde hace algunos años los chicos que están por terminar la secundaria están más relajados y dejan que los padres paguen el viaje completo. La Industrial es prácticamente la única escuela que trabaja en conjunto, pero es una organización de años en conjunto con el Cove”, contó Darío Fernández, de Vittorio.
Otra de las tendencias es que se acude a la contratación del viaje muy cerca de la fecha de realización. Antes se comenzaba a trabajar al menos dos años antes. Hay empresas que intentan ayudar a los chicos armando rifas para así hacer más llevadera la cuestión económica entre los padres. Los chicos de Santo Domingo y de la Modelo afirmaron que son los papás los que costean el viaje, por lo que ellos sólo se dedican a elegir el destino. La mayoría de las empresas financia en cuotas el viaje, pero en marzo ya hay que empezar a pagar. Los viajes se hacen entre octubre y noviembre.
Así, atrás quedó la ventas de rosquitos, bizcochos, empanadas, sánguches o limpiar la vereda, cortar el pasto del vecino en manada para poder realizar el viaje con el que todo adolescente sueña en la secundaria. Ahora, son pocos los que salen a trabajar para poder acceder a su “último viaje” de la secundaria y si lo hacen, es por iniciativa propia y no grupal.
“Cuando se acerca el viaje y ven que no van a tener mucha plata se organizan y arman campeonatos de fútbol, pero generalmente son los hombres”, explicó Gonzalo, coordinador de viajes que agregó que “todas las empresas intentan ayudar a los chicos de una manera u otra, generalmente con los números”.
Entre las excepciones de la regla, está Sol Abecasis, del Colegio Santo Domingo. Para poder viajar comenzó con la ventas de rosquitos el año pasado y desde el lunes retomará con este emprendimiento. “Además vendo algunos objetos en ferias americanas”, contó la alumna que cursa el sexto año del colegio céntrico.