De 123 motociclistas que pasaron por el cruce de las avenidas Rioja y Córdoba ayer al mediodía, 29 no tenían el casco protector. Es decir 1 de cada 4 personas al manubrio no llevaba ese elemento de seguridad, cuyo uso es obligatorio por ley. Esto surgió de un relevamiento realizado por DIARIO DE CUYO ayer desde las 12:30 hasta las 13 horas. Y en la media hora que duró el relevamiento, no apareció ningún policía y los infractores no parecían preocuparse por si los atrapaban in fraganti.
El no uso del casco derivó en una polémica tras la decisión de un magistrado de Córdoba que le concedió el derecho de circular sin casco a una pareja. El hombre se basó en que usar o no el casco se trata de una libertad individual y que no tenerlo puesto no daña a terceros.
La primera moto que se observó en el relevamiento sorprendió. En una pareja ambos tenían el casco puesto. Pero entre ellos un niño de unos 3 años iba parado y sin protección. La mujer, que estaba atrás, conversaba con el hombre mientras el vehículo avanzaba por el verde del semáforo, parecía no darle importancia al niño que miraba para todos lados. Entre las 29 personas que no llevaban protección, 4 eran niños menores de 10 años, algo prohibido por ley.
Luego aparecían, una y otra vez, los que estaban a la vanguardia de la moda de los infractores que repelían el casco: se trataba de los que veían más importante su codo que su cabeza, por eso usaban el casco en el brazo. En total eran 9. Y varios de ellos fumaban mientras esperaban que la luz les diera verde. A estas personas se sumaron las que se ponen el casco sólo hasta las orejas, 6. A ellos cualquier impacto, por débil que fuera, les volaría la protección por no estar bien colocada y sin abrochar.
El resto iba solo y sin casco (5). Pero se agregaban a la lista de infractores los que usaban el casco pero llevaban a un acompañante que no lo tenía. La Ley de Tránsito exige que acompañante y conductor (no pueden ser más de 2 personas sobre la moto) deben usar la protección.
Pero los enemigos del casco no solo caían en falta por andar sin protección en la cabeza. La mayoría se paraba en la senda peatonal y hasta se observó a algunos, casco en codo, que doblaban la esquina en rojo sin ni siquiera poner guiñe.

