Constituyen una nueva dimensión dentro del mundo de la vibración y el sonido. Están basados en la tradición del uso del sonido con cuencos de metal en el Tíbet, la India, China, Japón y otros países de Oriente desde hace cientos de años para la meditación y la sanación. Con esa finalidad han comenzado a utilizarse a finales de los años ochenta dada su enorme resonancia y poder terapéutico. Los cristales de cuarzo pueden vibrar u oscilar de una forma regular y tienen una estructura molecular interna en espiral (muy similar a la del ADN). Este sonido pasa a través de nuestro cuerpo y nos hace vibrar. Las vibraciones producidas por los cuencos activan nuestras células y penetran profundamente en todo nuestro ser. Su sonido envuelve el cuerpo como una ola, proporcionando una experiencia similar a un masaje enormemente sutil o a una profunda y serena meditación. Producen importantes desbloqueos en el cuerpo físico y energético, por lo que se utilizan como una importante herramienta terapéutica.
