�El árbitro Darío Herrera tuvo decisiones contradictorias con las manos de jugadores de Gimnasia y Estudiantes en el clásico jugado ayer en el Bosque. La primera y más discutida fue la del zaguero de Gimnasia Manuel Guanini dentro del área de su equipo cuando forcejeaba con Lucas Viatri. La pelota le pegó justo cuando manoteaba al delantero. El árbitro con su gesto dejó en claro que la vio haciendo seguir la jugada. No cobró ni mano ni falta al delantero. La siguiente fue un remate desde la izquierda que Rodrigo Braña fue a tapar extendiendo manos y piernas para el salto, pero lo hizo de espaldas al ejecutante, por ende sin ver por dónde iba la pelota. Pegó en un brazo y el árbitro cobró la falta. Luego en el segundo tiempo, Nicolás Ibáñez bajó la pelota con el brazo. La jugada siguió y Andújar ganó en mano a mano. Herrera no se percató. Podría haber terminado en gol. En cambio el árbitro acertó con una mano intencional de Sebastián Romero y le puso amarilla.
