Nelson Mandela lamentó a menudo que su compromiso con su pueblo le obligó a descuidar en cierto modo a su familia.
Mandela tuvo devoción por un solo partido -el Congreso Nacional Africano (CNA)- y, casi desde el principio, un credo no racial y democrático que siguió siempre, sin vacilaciones. En el ámbito privado, en cambio, los rigores de la lucha contra el régimen de segregación racial del ‘apartheid‘ hicieron más azarosa su vida personal.
‘Me di cuenta de que la lucha consumía todo el tiempo. Un hombre involucrado en la lucha era un hombre sin vida familiar‘, admitió Mandela en su autobiografía. Además, el infortunio golpeó con saña al antiguo estadista, que vivió dos divorcios y vio morir a tres hijos. Los destinos de Madiba -como se conoce popularmente en su país al expresidente- y su primera esposa, Evelyn Mase, se separaron en 1958, debido, en parte, al activismo de Mandela.
Evelyn soñaba una vida tranquila, pero su marido parecía llamado a más altas responsabilidades, y su ferviente actividad política y su voluntad de permanecer en Johannesburgo precipitaron la ruptura. Tampoco tuvo la pareja fortuna con los hijos: la primera hija, Makaziwe, falleció en 1948 al poco de nacer; el varón Thembekile perdió la vida en 1969 en un accidente y su hermano Magkatho murió en 2005 como consecuencia del SIDA. Del matrimonio sólo sobrevivió la segunda hija, Makaziwe, bautizada en honor a su fallecida hermana.
En 1958 Mandela se volvió a casar enamoradísimo de Winnie Madikizela, con quien tendría dos hijas, Zenani y Zindzi, y compartiría las penalidades de la clandestinidad. Sin embargo, su vida en común se vio truncada en 1962, cuando
Mandela fue encarcelado por sus acciones contra el ‘apartheid‘. Al ser liberado en 1990, el héroe público encontró en casa una mujer fría y distante, que ni siquiera dormía ya con él y le había engañado con un guardaespaldas, lo que desembocó en 1996 en su segundo divorcio.
Madiba se volvió a casar en 1998, a los 80 años, con la viuda del presidente mozambiqueño Samora Machel, Graça Machel, 27 años más joven que él y a quien Winnie llamó -con algo de rencor- ‘esa concubina‘.
