El amplio proceso de privatización encarado por el Gobierno argentino, durante el menemismo, en la década del noventa inició un importante proceso de reformas que apuntó a la reestructuración de la economía y a la redefinición del papel del Estado en la misma. En ese momento, los ingresos fiscales (nacionales y provinciales) en concepto de privatizaciones ascendieron a 23.849 millones de dólares, de los cuales 19.422 millones de dólares correspondieron a ingresos del sector público nacional (81%) y 4.427 millones de dólares fueron recaudados por los gobiernos provinciales (19%). La modalidad de pago fue el 77% en efectivo y 20% títulos de deuda. Las principales empresas privatizadas fueron, ENTEL (comprada en 1990 por TELECOM y TELEFONICA), Aerolíneas Argentinas (adquirida en 1990 por iberia), YPF (comprada entre 1993 y 1998 por la petrolera Repsol). Además se privatizaron servicios como “Gas del Estado” y “Servicios Eléctricos”.
