Un instante los pintó de cuerpo entero. Hacía ya cinco horas que estaban trabajando, que armaban los platos y que los servían sin descanso, para convidar a más de 500 personas. Entonces, al ritmo de la música, empezaron a bailar, divertidos y bandejas en mano. No importó cuán cansados y atareados estaban, sino que estaban ahí para disfrutar. Un grupo de chefs se reunió ayer en la plaza interna del Hospital Rawson,montó una cocina y regaló un almuerzo a los chicos (y sus papás) que estaban en el lugar. Fue un acción solidaria para celebrar el Día del Niño haciendo lo que más les gusta hacer: cocinar.

Nunca antes, según informaron desde el centro de salud, hubo un evento de estas características en el Hospital Rawson. Es decir, improvisar una cocina y servir diferentes platos para los chicos que se habían ido a atender a la guardia, que tienen tratamientos ambulatorios o que acompañan a sus padres por diferentes circunstancias (para los internados no estaba destinada la acción pues ellos tienen una dieta especial). Y no sólo sirvieron el almuerzo, sino que también hubo payasos, sorteos, regalos y hasta se presentó la banda King of Banana. Además, en la previa, la banda de música del DIM 22 se acopló a la acción y ofreció una presentación especial.

“Cocina por una sonrisa” se llamó la iniciativa de la Unión de Cocineros de San Juan. Su responsable, Diego Sendra, contó que la propuesta fue más grande de lo que en un principio pensaron. Es que originalmente pretendían hacer pizzas, pero al final hubo un menú para todos los gustos. Eso tal vez fue otra de los aspectos destacados de la propuesta porque no se limitó a un solo plato, sino que además de pizza hicieron tacos mexicanos, empanadas, fideos con salsa bolognesa, pan de zapallo, tortillas, bondiola con papas, arroz con pollo, salteados de verduras y jamón y albondiguitas.

Los cuatro hornos y los tres anafes no tuvieron respiro y, cual “Dueños de la cocina”, el reality que emitió Telefe, los cocineros se movieron con intensidad por los mesones, cortaban verduras o amasaban.

“Tuvimos mucha ayuda de restoranes y de particulares que donaron ingredientes. Y la verdad que ver tanta gente contenta, tantos chicos comiendo nuestra comida, nos emocionó, nos llenó el corazón”, dijo Sendra.