<BF>1- Posición panza arriba. <XB>Es un tema más que debatido en el ámbito de la pediatría, ya que se ha recomendado todo tipo de sugerencias. De todos modos, los últimos estudios médicos establecieron que dormir en posición "supino preferencial” -lo que es lo mismo que panza arriba- es la postura más segura ya que "anatómicamente impide que se aspire el vómito porque el esófago queda ubicado delante de la traquea”, explica la doctora Mónica Camargo.
Se ha comprobado, por el contrario, que la posición boca abajo -o prono- favorece la reinhalación del propio aire espirado (dióxido de carbono) y el sobrecalentamiento corporal; además entorpece los mecanismos de defensa del niño para liberar la vía aérea. "Cuando un bebé vomita, generalmente llora, si está boca abajo seguro se va a broncoaspirar”, agrega la profesional que tampoco recomienda la posición "de costado” porque es inestable para el cuerpito del bebé.
<BF>2- Siempre solo. <XB>El ideal es dormir en la misma habitación que los padres pero no en la misma cama que ellos. Esta acción supone una protección para el bebé y se recomienda llevarlo a cabo hasta los primeros 6 meses de vida. En cambio, según el área de Materno-Infancia de Salud Pública, no se aconseja el colecho, que es compartir la cama con sus padres o también la de los hermanitos, porque pone en riesgo a los pequeños de que pueda ser aplastado o sofocado por los adultos y otros niños mayores que él durante el sueño.
Existen situaciones en las que el colecho es más peligroso aún: cuando alguno de los padres fuma, bebe alcohol en exceso, consume drogas, toma psicofármacos o durmió menos de 4 horas la noche anterior ó si la madre está deprimida, entre otras situaciones complejas, ya que hay menos "conciencia” de que el pequeño está compartiendo la cama.
<BF>3- Cuna adecuada.<XB> Hay que tener en cuenta algunos elementos a incluir en la cuna para evitar que la cabeza del bebé no quede tapada accidentalmente por frazadas y acolchados que lo sofoquen o que su carita no quede contra una superficie blanda y se asfixie.
.El colchón debe ser firme y caber bien en el marco de la cuna, esto significa que no debe quedar espacio entre el colchoncito y los barrotes o soportes laterales, ya que la cabeza puede quedar encajada allí.
.Es clave no utilizar frazadas ni colchas gruesas porque si la cabeza del bebé quedase tapada por ellas, el pequeño podría asfixiarse.
.No se recomienda utilizar chichoneras porque no permiten que los padres vean al bebé desde su cama.
.No usar almohadas porque puede quedar contra la cara del bebé y provocar sofocación.
.No colocar peluches ni juguetes de ningún tipo en la cuna, ya que suelen ser peligrosos y generar estos accidentes domésticos. Además los peluches acumulan microbios. "No hay que olvidar que la cuna es un lugar para dormir y no para jugar. Solo hay que tapar al bebé con una colcha liviana, dejandole los brazos libres, por encima de ésta. La cuna debe armarse de tal manera que los piecitos del bebé queden tocando la base para evitar que se deslice y se de vuelta”, explica la profesional.
<BF>4- <XB>T<BF>emperatura ambiente moderada.<XB> El sobreabrigo y la calefacción excesiva en la habitación donde duerme el bebé aumentan los riesgos de enfermedades. "Inclusive si el ambiente está muy sofocante aumenta la irrigación sanguínea y el ritmo cardíaco”, ejemplifica la médica.
<BF>5- Ambiente libre de humo.<XB> La recomendación es no al tabaco ni en la etapa prenatal ni post-natal, pero también prohibido llevar a la habitación braseros o artefactos para calefaccionar el ambiente. "Si es así hay que dejar una ventilación”, recomiendan.
Respecto del cigarrillo, si la mamá fumó durante el embarazo, el bebé tendrá más riesgos de sufrir una infección respiratoria grave debido a que sus bronquios tienen un calibre menor y colapsan más fácilmente. El efecto del trabajo intrauterino también genera en el niño, después del nacimiento, una menor capacidad para defenderse frente a cualquier situación de estrés provocada por una menor llegada de oxígeno. Pero además si el bebé se convierte en un fumador pasivo, pierde su defensa de barrera en el aparato respiratorio ante virus y bacterias. Como si fuera poco, el humo de tabaco predispone a padecer broncoespasmos.
<BF>6- Chupete válido.<XB> Hay estudios donde se evidencia que el uso de elemento actúa como protector, ya que al estar tragando saliva en forma permanente, el sueño es más superficial y dificulta que el bebé pase a dormir boca abajo. Se recomienda colocar el chupete a partir del primer mes de vida, una vez que la lactancia ya está establecida para no interferir con ella. El chupete se debe ofrecer solo para dormir.
<BF>7- Dar la teta.<XB> Se considera a la lactancia materna fundamental para proteger al bebé ya que aumenta el estado de alerta e impide el sueño muy profundo de la mamá. A su vez, la leche materna defiende de infecciones por el pasaje de anticuerpos directos de la madre al niño y porque acelera la maduración del sistema inmune del niño. Las infecciones pueden ser una causal en la muerte súbita inesperada del lactante.
<BF>8- Con las vacunas al día.<XB> Un bebé que tenga todas sus vacunas estará inmunizado para prevenir infecciones, lo que disminuye el riesgo de muerte súbita, muerte a la que todavía médicamente no le encuentran explicación ni diagnóstico.
