’Es real que la mala alimentación, la obesidad y el sedentarismo son algunos de los principales factores de la hipertensión en adolescentes, que se vuelven más peligrosos cuando los chicos crecen. Cuando van a la escuela primaria y la secundaria, pueden llevar una alimentación más sana y ordenada. Tienen gimnasia 2 veces a la semana lo que compensa en parte la ingesta de calorías de más. Pero cuando ingresan a la universidad, por el tiempo y obligaciones, comen más comidas chatarras y dejan de hacer ejercicio. A esto se suma el estrés de los exámenes que forma un combo de factores de riesgo para que desarrollen hipertensión’.
