Según la versión policial, dos niños heridos que huían del lugar de la tragedia abordaron a una patrulla policial que estaba en la zona. El vehículo policial los llevó al hospital y emprendió un raudo regreso para interceptar al tirador.

Uno de los policías, identificado como el sargento Alvez, persiguió a Menezes y le dio la voz de alto pero no acató la orden y prosiguió la huída desde el primero al tercer piso. Al recibir un disparo en la pierna, caído se disparó en la cabeza.