El Dakar da para todo, sino cómo entender lo que le ocurrió hace un par de etapas a la alemana Cristina Meier, una de las pocas mujeres, que compite en motos. “Me quedé con mi Yamaha enterrada en un pozo del desierto de Fiambalá y vinieron muchos hombres para ayudarme a salir. Pero no había caso y entonces me prestaron un caballo para que fuera por mis mecánicos que estaban a un par de kilómetros en el vivac”, relató sonriente la teutona que agregó: “luego de terminar la etapa volví al vivac, pero esta vez en la moto”.