Se conoce por el boca a boca y muy pocos acceden al lugar, previo pedido por nota. Se trata del museo que tiene la Escuela de Enología en el sótano de su bodega. Allí, más de 100 objetos recolectados en diferentes puntos de la institución conforman un rincón imperdible para quienes gustan de las antigüedades y curiosidades, pues hay piezas que datan desde la fundación de la escuela, en 1862. Tras una iniciativa de docentes y alumnos, buscan reactivar esta muestra que empezó hace unos años como un proyecto institucional que quedó inconcluso.
Para llegar al sótano hay que pasar por un hall, el laboratorio, un par de puertas y luego una escalera en caracol. Entonces aparece el museo, que originalmente fue una sala de añejamiento de vinos. Uno al lado del otro están los foudres, unas vasijas vínicas de roble americano que aún figuran en los registros del INV, aunque no se usan desde hace décadas. Y a medida que se recorre el lugar aparecen objetos como microscopios de más de 100 años, que usaban los alumnos en diferentes clases y a lo largo de mucho tiempo, que aún están en sus cajas originales.
O una antigua heladera a hielo, una verdadera obra de arte por el tallado en madera que tiene el revestimiento, incluso con un espejo en la parte frontal. Hay herramientas de cosechas y de toneleros que están desde el origen de la escuela, como también otros objetos más técnicos como viejas probetas, densímetros o salímetros.
En tanto, hay gusanos o fetos de cerditos conservados en formol, posiblemente de principios del siglo pasado. También hay libros centenarios sobre los movimientos de la bodega y de la escuela, con registros de gente que dejaba estacas de diferentes árboles para que luego los alumnos usaran para propagar especies, una de las premisas que Sarmiento tuvo al momento de fundar la escuela.
UNA ENOTECA
En principio la idea fue tener una enoteca (para probar vinos) rodeada de objetos antiguos, pero a medida que fueron sumando piezas que estaban distribuidas y olvidadas en la escuela se dieron cuenta que estaban ante un verdadero museo, con toda la historia de la Escuela de Enología detrás. Sin embargo, le restan cuestiones técnicas como definir un recorrido museológico, mejorar la identificación e información de las piezas y otras cuestiones. Por eso, en la escuela recogieron el guante de un viejo proyecto y trabajan para conseguir lo que les falta, incluso con la ayuda de los estudiantes que se encolumnaron detrás de la docente María Elena Ceballos. Eso permitirá que el museo, al que hoy se puede acceder sólo presentando una nota y coordinando horarios de visita, pueda estar abierto al público en general.
