�La decisión de Vale de abandonar el proyecto de potasio en Mendoza, forma parte de la crisis en la que está envuelta la industria química y petroquímica brasileña. Este sector suspendió los proyectos más importantes que iba a desarrollar en Brasil, además de desprenderse de activos en otros países. Esto se debió a los altos precios de las materias primas que provocaron el cierre y la postergación de diversas obras, y a la competencia desleal desde Asia. La crítica situación tuvo su correlato en la decisión de Vale de suspender su proyecto en Mendoza, acusando pérdidas globales por $13.200 millones en 2012.