Lidia Icazati se levanta temprano. Su objetivo es prender el fuego para que su hija entre en calor antes y durante su viaje a la escuela. Es que la chica se traslada en bicicleta y su mamá le prepara una lata con brasas que coloca en el manubrio para que mantenga las manos calientes. "Acá tenemos casas humildes y estamos lejos de las comodidades de la ciudad", dice la mujer cuya vivienda de cañas también está en Las Chacritas. Y agrega que "con mi marido queremos comprar o hacer adobe para armar una casa mejor, pero con la pensión no nos alcanza". Lidia cuenta que durante la noche pasan mucho frío. Por eso, arman el fuego afuera y llevan las brasas adentro para que el ambiente se caliente un poco. En esas condiciones, las mejores aliadas son las frazadas. "El año pasado juntamos algo de plata y decidimos gastarla en frazadas. Gracias a eso estamos pasando mejor este invierno", dice Lidia mientras mantiene el fuego encendido.
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