San Juan 11 de marzo.- Este mediodía se conoció la historia de Vicky, una nena de 6 años que, según su madre, habla con la Virgen del Rosario de San Nicolás. En diálogo con Radio Sarmiento, Jésica, la madre de la pequeña, relató la historia de su hija y aseguró que puede hacer milagros.
“Ella empezó con sus visiones cuando tenía 3 años. Me decía que tenía una amiga que se llamaba Mari. Un día vino y me pidió un rosario, yo no iba a la Iglesia como para tener rosarios, entonces justo enfrente de mi casa hay una santería y le compré un rosario. Luego ella pasaba todo el día en su casita de madera que tenía en el fondo y hablaba siempre con su amiga. En ese momento uno pensaba que era el amigo invisible que siempre tenemos cuando somos niños. Pero al tercer día vino mi hija y me dijo que su amiga le había dicho que tenía que rezar mucho, entonces agarré y la llevé hasta la santería y le dije que me señalara cuál era su amiga", manifestó la mujer, quien agregó que
señaló a la Virgen del Rosario de San Nicolás y dijo “ésta es mi amiga mamá”.
Jésica continuó su relato afirmando que “cuando pasó eso lloré y la señora de la santería también. Compré estampitas y cuando salimos del local ella se paró frente a la puerta de su casa y comenzó a repartir esas estampitas y les decía a las personas “tome, rece mucho”.
Sobre calle Devoto, Villa Krause, se encuentra la casa donde vive Vicky y en ella se ha levantado un pequeño santuario donde la pequeña reza habitualemente.
A la hora de relatar alguno de los hechos que ha atravesado la menor junto con su familia, Jésica recordó el ocurrido hace muy poco. “Un día se levantó y me dijo, mamá quiero que vamos a la casa del tío Víctor y a la casa de Roberto, unas familias cercanas, porque el tío Roberto se quedó sin trabajo. Llegamos a la casa y la esposa de Roberto me dijo que él se había quedado sin trabajo. En ese momento, me miró y me dijo: “viste mama, yo te lo dije, todo esto me lo contó mi amiga Mari”, dijo.
Otro de los casos que recordó la mujer fue el ocurrido el año pasado. “Vino una chica un día viernes pidiendo ayuda y contando que a su hermano de 25 años le había dado una embolia y le daban dos días de vida. A la semana vino muy contenta diciendo que su hermano estaba a salvo y lo habían pasado a una sala común. Los médicos no se explicaban que había pasado ni el porqué de la mejoría del joven que se salvó”, dijo.
