Eichmann, llegó a casarse y a tener cuatro hijos. Uno de ellos, argentino. Su esposa del nazi, Veronika “Vera” Catalina Liebel de Eichmann, nunca paró de protestar por la captura de su marido, que fue juzgado en Jerusalén. El 1 de febrero de 1961 fueron formulados los 15 cargos contra Adolf Eichmann. El primero de ellos ya era suficiente para justificar la pena de muerte: lo hacía responsable, en asociación con otras personas, de la muerte de millones de judíos y de la ejecución del plan nazi para el exterminio de los judíos diseñado por Adolf Hitler.<BF> <XB>La noche del 31 de mayo de 1962, el reo fue conducido a la horca. Arye Wallenstein, uno de los dos corresponsales extranjeros a quienes se les permitió asistir a la ejecución, contó que el jerarca nazi caminó erguido hacia el patíbulo, y que mientras el reverendo canadiense William Hull rezaba por él, pronunció sus últimas palabras: “Señores, pronto volveremos a reunirnos. Ese es el destino de todos los hombres. He vivido creyendo en Dios y muero creyendo en Dios. ¡Viva Alemania! ¡Viva Argentina! ¡Viva Austria! Esos son los países con los que tuve una relación más estrecha, y nunca los he olvidado. Tuve que obedecer la ley de la guerra y a mi bandera. Estoy preparado”. La trampa se abrió bajo sus pies dos minutos después de la medianoche. Israel cremó su cuerpo de inmediato, y tiró sus cenizas en el mar Mediterráneo.
