Desde las 5 de la tarde el predio del Sporting Club Estrella se empezó a llenar de gente que llegó mayormente en colectivos, movilizados desde cada uno de los departamentos. Lo que José Luis Gioja calificó como “una fiesta de sábado por la noche”, reunió no sólo a pibes justicialistas sino también a los socios del Frente para la Victoria, como los bloquistas que fueron en un ciento, encabezados por la presidenta del partido de la estrella, Graciela Caselles, y el presidente de la juventud de esa fuerza, Andrés Chanampa. También el aliado sanmartiniano Cristian Andino (Crecer) estuvo en el escenario con unos 300 jóvenes de su departamento. Y se vio un grupito del ex intendente José Camacho (Movicom) levantando carteles entre la multitud. El diputado nacional y presidente del bloque K, Agustín Rossi, mandó una carta de apoyo y disculpas por no poder estar. “Acá está no sólo la JP, sino más de 65 organizaciones de la provincia, gremiales, universitarias, territoriales, civiles, son más de 6.000 jóvenes presentes y hasta quedó gente afuera”, aseguró Cristian Morales, miembro del triunvirato que conduce la Juventud Peronista local, que reúne unos 3.500 jóvenes en todos los departamentos, según la información partidaria. “La oposición habla de desaparecidos. Me gustaría que se den una vuelta por acá y vean que vino un montón de jóvenes que no pueden votar el 8 de mayo, de entre 18 y 22 años, pero que respetan la Constitución y saben que van a poder elegir en las urnas el 14 de agosto y el 23 de octubre”, opinó Morales, que fue uno de los pocos oradores al lado del gobernador Gioja, junto con Chanampa, Marcos Andino y Matías Sotomayor de la JP, el secretario de asuntos universitarios del PJ Andrés Santiago Gioja y el director de la Juventud provincial Sebastián Chirino. Todos destacaron la gestión giojista y pidieron alto por el SI entre aplausos y cornetas. En el campo del Sporting reinaron las banderas y más allá de una persona descompuesta en medio del tumulto, no hubo incidentes. En la puerta sobre Avenida España varios vendedores de choris y panchos aprovecharon la tendalada de jóvenes para ofrecer cena por pocas monedas. A la salida, los chicos partieron en columnas agitando banderas escoltados por una treintena de policías.
