Adultos que crecieron viendo sus shows por la tele lo recuerdan con emoción y alegría.

Evidentemente tiene ángel. En sus casi 90 años sólo supo ganarse el amor de la gente. Traspasó la pantalla del televisor desde que era blanco y negro, y hasta los corazones de los que tomaban la leche mirándolo por la tele. Su humildad, su inocencia, pero sobre todo su autenticidad lo convirtieron en un ídolo de siempre. Así lo demuestran las historias de personas que de uno u otro modo pudieron estar cerca de él y sentir que tocaron el cielo con las manos. En esta nota un puñado de testimonios de adultos que lo recuerdan, que se inspiraron en él, que dejaron el chupete en el Chupetómetro, y otros que han transmitido ese amor inconmensurable a sus hijos.
Están las súper fanáticas como la Gitana Jofré (se llama Cecilia, pero todos la conocen por su apodo), locutora y presentadora. La primera vez que lo vio fue cuando vacacionaba en Mar del Plata. "Siempre lo adoré por eso mis papis me llevaron a verlo al teatro. Estuve sentada en la primera fila, recuerdo perfecto que cuando salió al escenario me morí de emoción. Ni hablar cuando subí a participar del juego del huevo, lo vi y me enamoré de él y del escenario, ahí supe lo que quería hacer de grande y así fue. Como si fuera poco a la salida del teatro el mismo Carlitos regalaba una foto autografiada y nos daba un beso. Un hombre increíble. A los pocos días lo encontramos en la calle, me saludó, yo creía que me reconocía del teatro", se ríe.
Su fanatismo la llevó a cortarse el pelo como él, usar medias con líneas rojas al costado como las de sus bailarinas, tener sus casettes y hasta festejarse los cumples con Balá como tema central.
Pierina Cialella, cantante, cuenta que "cuando tenía 4 años me corté el pelo -mi mamá me dejó- como él. Esperaba el programa para poder jugar y cantar. Me transmitió ternura, sincera dedicación y por sobre todo vocación. Era mi ídolo". Ella fue una de las que pequeñas que le envió el chupete. "Tenía mi chupete más el de mis muñecas: en total ocho. Para mí fue emocionante y doloroso a la vez vivir el desapego de mandar al Chupetómetro todos, pero feliz de que los tuviera él. Fueron los últimos chupetes que vi en mi vida, ya que mis hijos nunca usaron".
Otras fans se encargaron de transmitir su amor por Carlitos, a sus hijos. Tal es el caso de Romina Chirino, docente, quien recuerda que "yo veía el show por fines de los ’80. En ese momento vivía en La Rioja y había sólo un canal, los chicos esperábamos que se hiciera la hora para ver a Balá. Después tuve la oportunidad de ir al ‘Chocolate más grande del mundo’ al Estadio y verlo. Me hizo subir al escenario a cantar con otros chicos, casi me muero de emoción. Siempre lo adoré y para mí fue una emoción muy grande cuando Constanza, mi hija, lo vio con Panam y me preguntó quién era ese abuelito adorable. Ahora lo ve siempre con ella, sabe sus canciones y lo quiere como yo".
Fotos: colaboración Gitana Jofré y archivo DIARIO DE CUYO