Situaciones tales como el conflicto con los fondos buitres generan desconfianza a nivel económico. Como consecuencia, parte de la población suele optar por volcarse al dólar, dándole más prioridad que a la moneda local (en este caso, el peso argentino). Si la gente se vuelca al dólar, aumenta el índice de inflación. Cuando hay más inflación, el Banco Central aumenta la tasa de interés. Todo eso provoca disminuciones en la producción y el empleo, como también en los niveles de consumo y de inversión, sin descartar que se registren posibles recesiones económicas. Además, ante este tipo de caídas en el mercado interno se resienten las ventas en sectores tales como el automotriz. Es que siempre que se ve afectado el sistema financiero termina complicándose el sistema productivo.
 
Frente a estas cuestiones con los fondos buitres, Argentina debe disminuir operaciones comerciales con EEUU (país al que pertenecen los fondos especulativos NML, del multimillonario norteamericano Paul Singer). Tener sólo como proveedores de fondos a EEUU siempre ha traído problemas. China ha mostrado interés por la obra del túnel de Agua Negra, que beneficia a los sanjuaninos. Desde EEUU están atentos a estas cuestiones.
 
Ante estas circunstancias es conveniente también estimular alianzas bilaterales con países como Chile, sellar acuerdos en el marco del Mercosur, realizar convenios bilaterales, reflotar el Unasur, el Banco del Sur, y dirigirnos a mercados como el chino y el indio.
 
Como EEUU no nos deja opciones al momento de pagarles, hay que contemplar la posibilidad de cerrar importaciones de ese país norteamericano. Por eso es importante estimular tanto los insumos nacionales como los provenientes de Brasil, Chile e India.
 
Tan importante como que el Estado argentino desarrolle políticas fiscales y cambiarias, además de tener capacidad para infundir confianza a los operadores y a la gente en general. Es necesaria la intervención del Estado con explicación en cada caso de por qué se opera de esa manera.
 
Es fundamental hacer entender que lo que se está negociando hoy (1.500 millones de dólares) fue deuda contraída con anterioridad al 2002 y es la consecuencia de políticas neoliberales que tanto daño nos hicieron. Por otra parte, pagar el fallo es aproximadamente el 14 por ciento del Saldo de la balanza comercial del 2012 y si debemos hacerlo es más barato que aislarnos de las inversiones extranjeras convenientes pero no imprescindibles para el crecimiento del Producto Bruto Interno.