Es lógico que está acostumbrado a que le pidan fotos a donde va, y en la tarde de ayer no fue la excepción. Guillermo Coppola salió por la puerta del hotel-casino y en los cien metros que caminó hasta el estacionamiento de un supermercado lindante donde lo esperaban sus amigos, se topó con al menos diez personas que lo pararon para pedirle fotos: “Sí, no hay problema”, contestó siempre. Chicos y grandes y también una mujer, no dejaron pasar la oportunidad de tener una foto con el mediático representante.
