Eran sanjuaninos y dejaron su vida en uno de los conflictos más sangrientos ocurrido en el siglo XIX. Se trata de los soldados que participaron de la guerra del Paraguay, llamada de la Triple Alianza y que ocurrió entre 1865 y 1870. Pero estos héroes quedaron en el olvido. Por ello, el reconocido historiador Miguel Angel De Marco realizó una investigación y hasta recopiló fotos inéditas. Ahora vendrá a San Juan a dar una conferencia el viernes próximo a las 10 en la Biblioteca Franklin y participará de un homenaje que se hará en el monumento a estos caídos, uno de los pocos del país y se encuentra en el Cementerio de la Capital, a las 12 de ese día.
“Reconstruir su historia es un homenaje a quienes fueron a combatir y dieron su vida en la campaña”, dijo De Marco, quien agregó que este fue uno de los acontecimientos bélicos más trágicos de Sudamérica por la cantidad de víctimas que se cobró. Fue cuando Argentina, Brasil y Uruguay se unieron en alianza ofensiva en la guerra que promovió Paraguay.
Para los sanjuaninos, esta historia es poco conocida. Hubo un intento en 2006 cuando el monumento cumplió 100 años. Entonces se lanzó un proyecto para buscar a los descendientes de estos soldados. Sus descendientes mas conocidos por su actividad son: Zulma Invernizzi, subsecretaria de Cultura, Elena Peletier, secretaria de Relaciones Institucionales, Eve Almeyda, profesora de Literatura y escritora, y Rosa Palacio Figueroa, esposa del gobernador José Luis Gioja.
“Hay que reconocer que San Juan fue uno de los pocos lugares del país que dedicó una tumba a sepultar a estos soldados, que tuvieron un desempeño único”, aseguró el historiador. La noticia de la guerra llegó a las provincias más recónditas del país. La gente decidió marchar distancias extensas para participar de una batalla de la cual ni si quiera tenía idea. Según las investigaciones de De Marco, “los hombres del interior, una vez que asumieron la separación del pago y la familia, se destacaron por su coraje. No pensaron sino en combatir, y en dejar bien alto el nombre de sus provincia.
Luego de un rápido entrenamiento, el batallón sanjuanino fue enviado rumbo a Rosario, punto de concentración de las tropas del interior. Cuando el 23 de julio de 1865 los sufridos reclutas de San Juan descansaron en barracas ubicadas en las afueras de Rosario, se pasó lista y quedó constancia de que la unidad tenía dos jefes, 16 oficiales y 245 soldados. Además había llegado un contingente para el ejército de línea y 40 voluntarios chilenos. Ya en campaña, participaron en abril de 1866 en las acciones de Paso de la Patria y tuvieron un desempeño heroico en el combate de Boquerón, el 17 de julio de 1866. Tanto el Rifleros Sanjuaninos como el ahora refundido Mendoza-San Luis, sufrieron grandes bajas. Los sobrevivientes regresaron y 40 años más tarde se hizo el monumento en el cementerio.

